1.
Comprende su problema
El
primer paso que debemos realizar si queremos ayudar a un ludópata a revertir su
situación es entender bien en qué consiste una ludopatía.
Como
hemos comentado anteriormente, la ludopatía constituye una adicción, una
adicción conductual, pero que al fin y al cabo pocas diferencias
presenta respecto a una adicción a sustancias.
De
este modo, debemos entender que un ludópata se encuentra enganchado al juego
del mismo modo que un cocainómano lo está a la cocaína.
La
comprensión de su problema es un elemento clave ya que a las personas que no
somos adictos a ninguna sustancia o conducta nos puede costar
mucho entender como alguien puede engancharse tanto a algo.
Sin
embargo, poco podremos ayudar a un ludópata si no somos capaces de entender qué
le está pasando y qué papel tiene el juego en su cabeza.
Nos
puede parecer muy reprochable que una persona se convierta adicta al juego o
alguna sustancia, creando problemáticas tanto a sí mismo como a los que
le rodean.
No
obstante, si nos dejamos llevar por posibles reproches o recriminaciones hacia
la persona que padece ludopatía, nos será muy complicado poder ayudarle.
Así
pues, es importante que nos centremos en el presente, en la situación que le
está tocando vivir y en las dificultades que puede presentar respecto
al juego.
2.
Pregunta sin juzgar
Hasta
ahora sabemos que la ludopatía es una adicción en la que la persona se ve
obligada a jugar para responder a sus exigencias psicológicas.
Sin
embargo, no todos los ludópatas presentan su adicción de una forma idéntica,
por lo que deberemos indagar cómo vive la ludopatía la persona a la
que queremos ayudar.
Así
mismo, debemos saber qué pensamientos tiene el ludópata sobre su adicción.
¿Identifica
el juego como patológico? ¿Se considera adicto al juego? ¿Es consciente de los
problemas que le origina? ¿Quiere cambiar su situación personal? ¿Le
gustaría dejar de jugar y vivir una vida más organizada?
Todos
estos aspectos debemos identificarlos antes de empezar a ayudarle, ya que
dependiendo de su situación personal será necesario hacer unas cosas
u otras.
Será
muy diferente si queremos ayudar a un ludópata que identifica su relación con
el juego como una adicción y que está convencido de que quiere superarlo,
que si queremos ayudar a un ludópata que ni siquiera reconoce tener un problema
con el juego.
Para
hacerlo, es importante realizar preguntas como las que hemos formulado
anteriormente sin realizar ningún juicio de valor previamente.
Es
mejor que la persona responda según sus propios pensamientos que en base a lo
que le dices tú.
Por
ejemplo, si un ludópata niega tener un problema con el juego, de nada servirá
que tú le digas que sí y que tiene que dejar de jugar, ya que él
seguirá analizando su relación con el juego en base a sus pensamientos
previos.
Por
mucho que se insista, ningún ludópata dejará de jugar si no quiere hacerlo, del
mismo modo que ningún drogadicto dejará de consumir si no se lo propone.
3.
Relaciona el juego con problemas
Si
del apartado anterior extraemos que la persona que padece ludopatía no
identifica el juego como un problema, deberemos hacérselo ver de una
forma habilidosa.
Como
hemos dicho antes, si un ludópata no es consciente se padecer una adicción al
juego, de nada servirá que se lo digamos nosotros.
De
este modo, existen técnicas más eficaces que repetir constantemente a un
ludópata que tiene problemas con el juego y que tiene que dejar de hacerlo.
Una
de ellas es relacionar el juego que lleva a cabo día a día con posibles
problemas que le puede haber ocasionado.
Un
ludópata puede negar hasta la extenuación su adicción con el fin de poder
seguir jugando sin tener remordimientos de conciencia, pero le costará
más evitar la concienciación sobre los problemas que le origina el propio
juego.
Esta
tarea puede resultar relativamente sencilla ya que el juego patológico suele
originar un gran número de problemáticas.
Derroches
de dinero, problemas económicos, conflictos de pareja, problemáticas
familiares, decremento de amistades, problemas con el sueño, consumo
de alcohol, conflictos laborales, disminución de su desempeño, pérdida de
salud…
Estos
son sólo algunos ejemplos de los problemas que muy probablemente haya
ocasionado el juego en un ludópata.
Comentarle
estas problemáticas que ha ido padeciendo y relacionarlas con las horas que ha
destinado al juego es el método más eficaz para que el ludópata vaya
cogiendo conciencia de que su relación con el juego le puede estar
perjudicando.
4.
Infórmale sobre el juego patológico
Una
vez el ludópata sea capaz de relacionar su relación con el juego con las
problemáticas que se le han ido presentando, se le puede empezar a informar sobre
la ludopatía.
En
este momento, el ludópata estará empezando a analizar su relación con el juego,
por lo que probablemente no esté tan cerrado a la información que
le puedas proporcionar sobre su situación.
No
obstante, se debe proporcionar la información con cierta cautela, sin caer en
determinismos o catalogaciones.
Del
mismo modo que comentábamos en el inicio, de nada sirva que le digas tú a un
ludópata que padece ludopatía, ya que debe ser él mismo quien lo
descubra para que sea consciente de ello y pueda empezar a realizar
acciones para cambiar.
Así
pues, conviene explicar qué es la ludopatía y qué relación existe entre juego
patológico y adicción, de tal modo que el mismo pueda
sentirse identificado y empezar a tomar conciencia de que quizá él está
padeciendo esta alteración psicológica.
5.
Cambia el foco de atención
A
pesar de que un ludópata puede ser consciente de que tiene un problema con el
juego, su propia adicción puede llevarle a negarlo e interpretar
sus problemas de una forma distinta.
De
este modo, puede ser consciente de sus problemas y de su complicada relación
con el juego, pero no otorgarle a este último la plena
responsabilidad sobre sus dificultades.
“Sí,
gasto bastante dinero con el juego per el otro día gané 300 euros, por lo que
mis problemas económicos no los causa sólo el juego”.
“Sí,
cuando vuelvo tarde a casa después de haber estado jugando discuto con mi
mujer, pero siempre ha sido así, tiene un carácter muy fuerte y siempre
me recrimina cualquier cosa”.
Estas
dos frases pueden ser racionalizaciones que haga un ludópata sobre su
situación.
Como
vemos, en ambas hay una mínima aceptación de que su relación con el juego puede
originarle problemas, pero en ninguna se identifica una clara adicción al
juego.
Ante
estas situaciones, lo que podemos hacer es cambiar el foco de atención, en el
que el objetivo no sea abandonar el juego en sí mismo.
Si
plantemos objetivos que sean relevantes para el ludópata, será más sencillo que
aumente su motivación que si el objetivo en sí consiste en
simplemente abandonar la conducta que más le gusta realizar.
De
este modo, se le puede plantear, “hasta ahora has intentado mejorar tu economía
mientras gastabas dinero con el juego y no ha dado resultado, vamos
a cambiar la estrategia dejando de jugar a ver si así tenemos mejores
resultados”.
Utilizarla
resolución de problemas importantes para el ludópata como incentivo para dejar
de jugar puede resultar una estratégica eficaz para que se convenza a sí
mismo de superar su adicción.
6.
Proporciónale alternativas
Cuando
el ludópata está convencido de que quiere dejar de jugar para mejorar varios
aspectos de su vida, es importante proporcionarle alternativas.
Las
personas que son adictas al juego suelen invertir muchas horas a jugar, por lo
que si quiere dejar de hacerlo deberá encontrar otras actividades con las
que ocupar ese tiempo.
Buscar
actividades que sean incompatibles con el juego como hacer ejercicio, leer,
quedar con amigos o ir a pasear suelen ser muy adecuadas para que
el ludópata consiga evitar el juego en las horas que solía jugar.
7.
Motívale para el cambio
Es
muy importante motivar al ludópata para que consiga dejar de jugar.
Como
hemos dicho, superar una adicción es una tarea muy complicada y la base del
éxito se basa en la motivación para conseguir los objetivos.
De
este modo, recordar las cosas que está ganando al dejar de lado el juego, la
mejoría en su calidad de vida y todos los beneficios que supone superar
una adicción será gasolina pura para que el ludópata pueda seguir
resistiéndose al juego.
Así
mismo, será importante remarcar todos sus logros por pequeños que sean, darles
valor e incentivarlo a que siga esforzándose para superar su adicción.
8.
Ayúdale a evitar situaciones peligrosas
Aunque
una persona esté muy convencida y motivada para dejar el juego, puede haber
ciertas situaciones en las que se le haga extremadamente complicado evitar
el juego.
Estar
cerca de lugares con máquinas tragaperras, bingos, casinos o momentos en los
que pueda consumir alcohol constituirán situaciones peligrosas que pueden
incitar una recaída.
De
este modo, puedes ayudarle a hacer una lista de “situaciones peligrosas” y
confeccionar una agenda que permita evitarlas por completo.
9.
Incítale a realizar actividades recreativas saludables
La
ludopatía suele estar ligada a un estilo de vida poco saludable,
consumo de alcohol, pocas horas para el cuidado y vida desorganizada.
Así
pues, si el ludópata consigue iniciar un estilo de vida con actividades
saludables como hacer ejercicio, cuidar su imagen o practicar algún
deporte, el juego lo tendrá más complicado para acceder a su día a día.
Así
mismo, promover una vida organizada, con horarios bien establecidos, buen
descanso por la noche, buen ambiente familiar y alimentación saludable,
son otros aspectos importantes para evitar recaídas.
10.
Bríndale apoyo
Finalmente,
es importante que durante el proceso de cambio puedas brindarle el apoyo que
necesite.
Superar
una adicción es una tarea complicada por lo que muy probablemente, el ludópata
viva momentos de estrés y angustia en el que necesite alguien que en el
que apoyarse.
Bríndale
tu ayuda, no seas excesivamente duro, intenta empatizar con su sufrimiento y
extiéndele la mano para ayudarle a caminar hacia el cambio.
Interesante tema, ya que en la actualidad podemos ver una adicción a los juegos por Internet como también a las redes sociales y en personas de cualquier edad y esto esta conllevando a un aislamiento social a largo plazo.
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